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lunes, 8 de mayo de 2017

¿Para qué enamorarse?

El Castillo en el Cielo.
      ¿De qué sirve enamorarse? Es darle el poder a otra persona para destruirte. Piensas que eres invencible, pero con un movimiento el barco puede hundirse. Tocas y sientes al otro. Ves el universo en sus ojos, crees que siempre será felicidad. Es entregar las herramientas para deshacer, para obstaculizar, para que te aplasten.

     Un día te sientes rey del cielo y al siguiente no. Encajan unas pinzas, te desangran y no hay nadie más para cerrar la herida.

      Enamorarse es sufrir sin razón. Es llorar, querer huir, maldecir. Todos los humanos siempre buscan enamorarse, desear a alguien como a ningún otro, sentirse como el acero. El amor no es sencillo. Ni fácil.

     ¿De qué sirve enamorarse? Tal vez así nos sentimos menos solos en este viaje. O que no hemos desperdiciado nuestra vida. Que nadie nos puede hacer daño. Que hay alguien que puede hacernos sonreír con sólo mirarnos.


     Si alguien lo sabe, que me diga: ¿para qué enamorarse?

martes, 11 de abril de 2017

No hay nada

Tim Walker.
     La felicidad es y siempre será una ilusión. Las personas son una mentira. Las promesas son agua. Es  una triste canción que se ilumina cuando alguien recuerda el estribillo. Alguien que lo canta una y otra vez hasta que la música para. Un día todo termina y se esfuma. Las personas se consumen como un cigarro. Y los momentos también. Y la vida. Al final de la página nadie recuerda el nombre del protagonista. Los besos son un arma de doble filo, pero las lágrimas son más peligrosas. Las personas mienten cada día, desde que amanece hasta que anochece. Lastiman y son heridas de las que nacen flores o gusanos.

     Si no existe la felicidad, ¿existe el amor? Lo que hay es tristeza y luego no hay nada. Cada cabello termina por desvanecerse. Son miles de libros empolvados. Páginas que se vuelven amarillas. El silencio es lo que perdura.  Las ilusiones viven un tiempo en uno y luego se esfuman. Hacen visitas a los corazones, pero un día dejarán de volver. Todos se van.


     La felicidad es una ilusión. No hay nadie. No hay nada. 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Me hice adicta a House of Cards

     Un amigo me dijo en varias ocasiones lo buena que está la serie de House of Cards. Me daban muchas ganas de verla, pero por hacer otras cosas, como ver Star Trek, no le había dado importancia. 

     Comencé a verla un día que me puse a hacer ejercicio. Y ya no la solté. Como algunas personas se habrán dado cuenta, me encanta hacer impresiones de pantalla de lo que más me gusta. Aquí algunas imágenes, especialmente de frases que me encantaron (y Frank Underwood).

     Si no han visto la serie, se las recomiendo, es muy adictiva. 









































sábado, 10 de marzo de 2012

El humano es un colibrí


   


    Esta mañana me levanté a la hora acostumbrada, casi las seis de la mañana. Después me fui a la universidad, directamente al salón de clase correspondiente. En los últimos días que voy hacía allá he notado que se alcanza a ver gran parte de la ciudad, especialmente el Hotel RIU -por supuesto, ¿desde qué punto no se alcanza a ver ese edificio?- además, se ve el amanecer con su degradación de colores.



     Pero ese no es el punto que me llamó tanto la atención, sino que al entrar al salón encontré dando vueltas en el aire a un pajarito con pico largo... Sí, un colibrí. Lo primero que vino a mi mente fue "¿cómo diablos entró? Obviamente la respuesta sería por la puerta o las ventanas que tienen forma de reja de las cuales no recuerdo el nombre... ¿ventanillas?  Todavía faltaban algunos minutos para que comenzara la clase, así que pensé en cómo podría sacarlo del aula. No se me ocurría nada, pues atraparlo sería imposible; volaba rápido y audaz. Abrí algunas ventanillas.

      Para cuando comenzó la clase varios seguían mirando al colibrí pero nadie hacía nada. Dejamos la puerta abierta. Volaba de un lado a otro del salón, chocando con el vidrio de las ventanas que no se pueden abrir o con la pared. Se escuchaba el golpe por toda la aula, hasta a mí me dolía. 

     Después de varios minutos el colibrí dejo de volar y fue a una parte alta del salón, donde están las persianas y se puso a descansar, siendo invisible por lo que quedo de la clase; muchos pensaron que ya se había salido. 

      El humano es como ese colibrí que no puede salir. Pasó numerosas veces al lado de la puerta abierta pero parecía que no la veía, las ventanillas estaban a su lado y a pesar de ello, no salía. 



*Texto escrito el 12 de enero del 2012.











jueves, 2 de febrero de 2012

Un año, doce girasoles


Fotografía de Lara Jade.

Hace dos días, exactamente el último día del mes de enero, decidí que regalaré este año doce girasoles.  Ya di el primero.

Iba caminando por la calle y me encontré una flor, no sé el nombre pero trataré de dar una descripción: son rosas, caen de los árboles; no tienen petalos, sino que se abren como pulpos, es decir, tienen muchas hebras.  En fin, luego pondré una foto. 

El punto es que recogí esta flor y me fui jugando con ella todo el camino.  En una calle un hombre (bastante sexy) pasó junto a mí y traté de “analizarlo”, como mi profesor de Medios impresos lo hizo en una clase de forma rápida; me fijé en su ropa, desde sus zapatos hasta el cabello. Fue interesante.

Continué caminando y miré más personas. No siempre ha sido de mi interés conocer gente extraña a media calle – y sigue sin serlo – pero en cada uno miraba un todo; algo desconocido, como si esa persona sin importar si es hombre o mujer representará todo lo que es la sociedad, México, el universo.

En el transcurso fui pensando en él hombre, en los demás que vi y en más cosas que no logro concentrar en una idea concreta.  Hasta que, como un flashazo, se me ocurrió que regalaría flores cada mes a alguien.  Esta persona deberá ser desconocida para mí, a alguien que me llamé la atención en la calle, mientras camino y tras mucho pensarlo, el día del mes lo elegiré al azar.

Quizá se pregunten, “¿por qué un girasol?” Hay muchas razones. Desde hace tiempo es mi flor favorita, siempre mira al sol. He plantado varios. Unos fueron personas y fotografías; otros los regalé a una persona que me ha enseñado mucho y que quiero. Plantaré más este año… ya veré luego para qué. Cada girasol es único. Más que lo que fueron, son y serán, para mí un girasol representa todo; el que miras siempre al sol, a la luz, un sol llena a todos de calor, el sol está aquí y allá, un sol es vida.

No sé exactamente qué ganaré con esto ni por qué lo hago, espero aprender.  Iré comentando a través de este medio mis resultados.

Girasol I

Sí, ya lo regalé. Ese último día del mes de enero, mientras caminaba, como lo dije anteriormente, se me vino repentinamente la idea de regalar; en menos de dos minutos vi a la primer persona a quien quería regalarle uno. Una mujer que he visto desde finales del año pasado caminar en andadera por las calles, siempre. Nunca supe hacía dónde se dirigía cada vez que la veía, pensaba que salía a dar un paseo… Hasta hace poco. Se va a sentar a una panadería-café, eso lo descubrí una vez que pasé por ahí y a partir de ese día, comencé a verla más seguido en esa panadería, cada vez que pasaba por ahí a cierta hora.

Cuando la vi medio dormida, con el cabello gris y largo sobre sus hombros y una taza de café sobre la mesa, supe que debía darle a ella la primera flor. La única que traía en la mano era la que cayó del árbol y por un momento pensé en dársela. Me dio miedo, pena, qué se yo. Obvio no me regresé a comprar un girasol, no tenía tiempo y aunque la hubiera comprado creo que no me hubiera atrevido. Le di la flor mentalmente, luego se la daría en físico.

Hoy la compré y caminé hasta pasar por la panadería. Para mi decepción, no la encontré… Pero sé que va todos los días; le pregunté a una chica que trabaja ahí y como no había ido aún, se la dejé para que se la diera. No quise en un principio porque prefería dársela personalmente pero sería muy difícil encontrarla y no compraría un girasol cada vez que pasé por ahí, esperando que esté.  En fin, se lo di a la chica y me fui; creo que se desconcertó un poco. Confío en que se la dé, se ve que lo hará.