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domingo, 22 de abril de 2012

Diario de una narcoléptica IV


Yo después del Coloquio en la semana antes de vacaciones.

     Dormir es casi un placer. Uno de esos que no se deben desperdiciar pero tampoco tomar en exceso. ¿A quién engaño? Amo dormir, sin embargo, a veces puede ser un problema. Hace tres semanas, antes de las vacaciones de Semana Santa y Semana de Pascua, estuve durmiendo diariamente... En clases. En cierta parte supongo que fue por el cansancio y desvelos, además de que se me olvidó tomarme el fantástico medicamento que me ayuda a mantenerme despierta, "Modiodal." Toda esa semana me dormí a tal punto que una amiga hizo una galería de fotos en su celular de mí durmiendo. Y gracias a mi estado inconsciente no recuerdo muy bien algunas cosas, como la conjugación del subjuntivo en francés. Cosa que nunca me había pasado ya que tengo la habilidad de aprender o hacer otras actividades mientras duermo (generalmente).

     Ayer, fui a un bautizo y después a la comida. Adivinen; me quedé medio dormida a medio festejo. No una ni dos veces, sino gran parte del tiempo. Qué vergonzoso, lo sé, pero qué hacerle. Después de la celebración pensaba asistir a una reunión en Chapultepec pero me dormí todo el camino a mi casa y me desperté apenas entrando a la calle donde vivo. Bajé del carro, di las gracias y adiós mundo,  dormí hasta aproximadamente las nueve y media de la noche y abrí los ojos de nuevo gracias a mi madre que me fue a levantar, "para que te quites el vestido y acomodes la cama". Tuve un sueño tan profundo que ni siquiera escuché las veces que me hablaron por el iPad, el cual estaba a mi lado y con el volumen máximo.

      A veces me siento como la chica que duerme todo el tiempo y no puede despertar del libro de Haruki Murakami, Alter Dark. Sólo a veces. 

viernes, 11 de noviembre de 2011

Notas de clase III

El método del lápiz



     Hace poco conocí a la amiga de una amiga en una fiesta infantil, donde al estar hablando de las clases, mencionó lo qué hace para no dormirse mientras el profesor habla: consiste en tener un lápiz siempre en una mano y en el momento que uno se queda dormido, el lápiz cae de la mano y hace que la persona se despierte ya sea por el ruido que ocasiona al chocar con el piso, porque “desapareció” el peso que se tenía entre los dedos o por cualquier otra razón…

     Días más tarde probé esta forma de permanecer despierta casualmente. Comencé a quedarme dormida mientras escribía… No sé en que momento deje de estar consciente pero no pasó mucho tiempo para que el lápiz se cayera al piso. Me desperté, no de un sobresalto, normal. Una vez que terminó la clase, me percaté de que lo que me dijo esa chica, en verdad funcionaba.

martes, 13 de septiembre de 2011

Notas de clase II

El método del sueño

     ¿Cómo le hacen algunos profesores para dormir a sus alumnos en menos de diez minutos? Hay personas que dan sueño por más entusiasmo que tengan pero no es su culpa ser aburridos. Que quede claro que estas líneas anteriores las escribí casi dormida y ahora que acabo de regresar de mojarme la cara… En conclusión, tengo un buen de sueño. Deberían de ver la letra más pichurrienta que estoy escribiendo. Creo que esta nota de clase no tendrá nada trascendente más que evitar quedarme dormida. Las letras bailan o mis ojos hacen bizcos a la quinta potencia. No creo que esto se limite a que tengo narcolepsia, porque volteo a mi alrededor y veo unos cuantos a medio dormir… Un amigo se queda dormido mientras escribe (así  como yo me duermo al hacer este post), otros se mueven demasiado para evitar dormirse o va al baño.

NOTA: ¿Se dan cuenta cuántas veces repetí la palabra dormir y sus derivados? Evidencia que sí estaba media dormida cuando escribí.

     A continuación, algunos métodos para evitar dormir en clase:
  • ·      Jugar Angry Birds en el celular.
  • ·      Si hay Internet, estar en cualquier sitio, recomiendo Twitter o una web de interés personal. Esto en el celular, obvio.
  • ·      Hacer tarea de otras materias ¿mi recomendación? Idiomas
  • ·      Comer dulces.
  • ·      Platicar discretamente con el compañero de lado.
  • ·      Ir al baño a hacer nada.
  • ·      Pasear por la universidad.
  • ·      Escribir futuros post. 

jueves, 8 de septiembre de 2011

Notas de clase I

El método de la Paja

Cuando hay mucho ruido, hay pocas nueces, dicen. A través de mi carrera universitaria – y mi vida fuera también –me he dado cuenta que es verdad. Y lo es desde mis compañeros hasta los profesores. En el caso de estos últimos sucede de dos maneras: los que lo hacen por alardear y aquellos que lo hacen inconscientemente con fines de enseñanza. Dentro de esta forma inconsciente entra el contenido de la clase a manera de ejemplo, sin embargo se le da mucho rodeo a lo que se quiere decir; esto deriva en tres resultados: los estudiantes que entienden el punto; los que se quedan con las palabras sin llegar a comprender el objetivo y los que simplemente escuchan pero no logran tomar lo importante, es decir, el contenido. Como una cadena, se desprende desde la opinión  del alumno que el profesor o la profesora es o no bueno (a).  Así como hay maestros habladores y “pajeros” buenos, los hay malos, independientemente de la opinión del alumno. Pero lo que me ha quedado claro es que siempre, ya sea poco o mucho, aportan algo a los estudiantes y más que un deber, es un derecho de ellos tomar ese conocimiento, experiencia o lo que sea que consideren trascendente. Es un proceso que si no se lleva a cabo, no sirve de nada.

Pero bueno, como una contraposición a mí misma, tomaré las palabras que dijo uno de mis profesores hoy en la mañana “No etiqueten, den tiempo al proceso humano”. 



lunes, 7 de marzo de 2011

Soy una pervertida I

Aceptémoslo, soy una pervertida. Pero una pervertida inocente. Una pervertida casta. Es verdad que me encanta escuchar perversiones como pasatiempo, pero de esas que no dañan a las personas, de otra manera llegan a ser grotescas. 

¿Y qué es ser pervertida? Pues la RAE dice sobre pervertido “Dicho de una persona: De costumbres o inclinaciones sexuales que se consideran socialmente negativas o inmorales”. Entonces no puedo serlo, ¿verdad? O no lo sé, quizá sí, quizá no. Y bueno ¿qué si lo soy? Seguramente hay más personas pervertidas allá afuera cometiendo perversiones muy perversas. Yo soy una amateur, pervertida nivel uno.  

Probablemente las perversiones se relacionan con temas ‘tabús’ del sexo, como los fetiches y las filias. Exactamente hace una o dos semanas desarrollé con algunas compañeras de la universidad un programa de radio sobre sexo; hablamos precisamente de fetiches, ¿quién escogió el tema? Pues yo. 

El motivo de escribir esta nota es que me dicen ‘pervertida’.  Si dicen que lo soy, ellos seguramente son ‘pervertidos de clóset’. Ya escribiendo en serio, no lo soy, no tanto, descanso por las mañanas,  los domingos y uno que otro día con mucha tarea o festivo. Pausa, no, los festivos no. 
Y también me gusta leer al Marqués de Sade. Recuerdo que mi primer encuentro con este autor fue en tercero de preparatoria, leí Justine. Ese mismo año también leí Julieta, el año pasado, Filosofía del tocador  y actualmente leo Las 120 jornadas de Sodoma.  Descargué la película de Salò  pero todavía no la he visto.  Lo interesante del asunto es que mi iniciación con Sade fue gracias a dos amigas, igual de ‘pervertidas’ que yo. 

Con esto llego a la conclusión que la perversión no existe cuando se comparte con las personas similares en pensamientos o filosofía a ti, además se debe de tomar de la forma más inocente para no pervertirse en realidad.