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viernes, 5 de mayo de 2017

24 horas

     Si te tuviera un día más, me quedaría contigo las 24 horas. Me sentaría a tu lado y te daría de comer un pastel de chocolate, una nieve de napolitano, un flan y unos tacos. Pondría cumbias y música alegre para que bailaras, sentada en la cama, como solías hacerlo.

     Me quedaría mirándote y nos tomaríamos fotos, aunque nunca llegaste a ver alguna de todas las veces que te fotografiaron.

     Repetiría una y otra vez todas las canciones que te gustan: de Selena, de la Sonora Dinamita, de Cri Cri, de Cepillin, del “Oso” y los villancicos navideños. Te cantaría todo el día, porque nunca me decías que no querías escucharme.

     Te daría la muñeca verde que tanto te gusta, la que siempre te alegraba cuando sonaba. Y después cantaría la misma canción hasta que te rías.

     Pondría sonidos de animales de granja. O trataría de arreglar el juego musical de las estrellas, que dejó de servir hace años. Incluso te daría los enfadosos cubos que aventabas para después recogerlos y que se repitiera el mismo proceso.

     Si estuvieras un día más conmigo, dejaría que me dieras besos en la cabeza como siempre lo hacías. Y aunque me empujaras, te abrazaría una vez más.

martes, 5 de mayo de 2015

Después de seis años, volví a leer Harry Potter

Imagen de Internet.
     Durante los meses de febrero a mayo decidí hacer algo que ya tenía tiempo molestándome para que lo realizara: después de seis años, volví a leer Harry Potter. Comencé un día después de haber visto por millonésima vez la película Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, parte dos. Me dije "¿por qué no los comienzo a leer ahora mismo si tanto se me antojan?" Y así lo hice. 

      Tomé del librero Harry Potter y la Piedra Filosofal. Es un volumen ya viejo, de las primeras ediciones que salieron en español, ya con las hojas amarillas. Me adentré en el libro en tan poco tiempo, que lo disfruté como si volviera a tener ocho años, edad en que leí este libro. 

     En ese tiempo, lo comencé en el cuarto de mis abuelos, una tarde. Soy de esas personas que calificarían como "Harry Potter Generation". Crecí con él. A los 8 años que conocí el mundo no muggle, me emocionaba creer que podría ir a Hogwarts. 

     Después del boom de la primera película, me compré o compraron diversos artículos. Un Ron de trapo, una muñeco de acción de Hermione, mi capa (que es perfecta para la época de frío) y años después, una bufanda de Gryffindor. 

     En cuarto de primaria, un día hablamos de Harry Potter y una niña dijo que no le gustaba. Me quedé asombrada y hasta la fecha lo estaría todavía si no conociera que sus gustos no son nada parecidos con los míos. El estreno de las películas y de los libros fue durante los siguientes años.

     En 2008 se publicó en español el último libro y en 2011, la última película. Y de mis libros, todos de la primera edición en español, ya tienen las hojas descoloridas, algunas sueltas y el cuarto volumen ni se diga, ya hasta se rompió la tapa. 

     Los últimos estrenos a los que asistí fue con la capa o la bufanda, el día de la premier, a la medianoche. Dos amigas igual de pottermaniacas que yo fueron conmigo en Las Reliquias de la Muerte Parte 2. En Centro Magno cientos de jóvenes estaban vestidos como nosotras.

      Quizá para aquellos que no crecieron con Harry no les emocione el mundo mágico. Pero la verdad es que no hubiera leído a J.K. Rowling, a quien consideró mi autora favorita, probablemente no me gustaría leer ni sería la persona que soy ahora (suponiendo que sé con exactitud quién soy). 

      Desde los 8 a los 18 años estuve leyendo esta historia, las películas y esperando nuevas noticias de J.K. Es decir, mi infancia y juventud estuve dentro de este mundo. Después, seguí con diferentes autores, desde best sellers internacionales hasta literatura mexicana, como Carlos Fuentes. 

     Ahora que volví a leer a Harry, pude analizar la literatura, el mundo y ver los cambios en la trama que maneja la autora. Cuando concluí los libros, sentí un vacío, como si hiciera falta esa historia que había acabado nuevamente.

 Probablemente en algunos años más lea de nuevo la historia del niño que sobrevivió y descubra algo nuevo. Nunca seré lo demasiado vieja para leer nuevamente a Harry Potter. Nadie es demasiado adulto para no creer en la magia.

lunes, 14 de octubre de 2013

Scooby y la familia

Sobre una maceta de mi mamá.
El pasado 18 de septiembre se fue uno de los mejores amigos en cuatro patas que he tenido, y no solamente yo, también de mi familia, especialmente de mi madre, que en los últimos días no lo bajaba de “pinche perro” porque según ella no la dejaba dormir pero cuando se enfermó, fue a media noche a un hospital para que le pusieran suero porque ella no tenía ni idea de cómo hacerlo.


Scooby tenía trece años y medio, era un perro salchicha color negro, flojo, comía todo lo que había y a veces medio gruñón. En una ocasión, cuando mi primo tenía tres años, agarró un popote y se lo metió en la oreja para soplarle al perro…cuando estaba dormido. Ya se imaginarán que despertó alarmado y le dio una buena mordida; todavía tiene el recuerdo en la ceja, pero aprendió a no molestar de esa forma a alguien cuando duerme.

Trajeron a Scooby cuando yo tenía alrededor de nueve años, así que pasé parte de mi infancia y adolescencia con él. Me acostumbre a que cuando venía a dormir conmigo lo abrazaba como muñeco de peluche… Supongo que por esa razón dejó de dormir en verano conmigo.

Cuando él tenía once años, más o menos, lo atropelló una camioneta, me contaron. Y en lugar de lastimarse, parece que sólo lo golpeó muy fuerte y salió como dos metros volando, por lo que huyó corriendo a la casa lo más que pudo. Por lo menos ya tuvo más cuidado al cruzar las calles.

Tuvo algunas enfermedades a lo largo de su vida, como los humanos nos enfermamos. En el último año le salieron tumores pero andaba como en su juventud, de un lado a otro, molestando, ladrando y lo que más hacía: dormir. Pero en menos de una semana enflacó y se enfermó del hígado, que ya lo tenía dañado, dijo el veterinario.


Siempre que alguien dormía, él estaba ahí. Cuando había comida, él estaba ahí, ladrando. Pero más que nada siempre estuvo para abrazarlo y que te animara el día.


Mi primo, Scooby y yo.

Paty y Scooby hace como uno o dos años.

Paty y Scooby, hace muchos años.

Paty y Scooby, una foto algo vieja.

Scooby y yo en mi bici, como a los nueve años.

Eduardo, ¿Raiza?, Richy, Scooby y yo, un 15 de septiembre.

Scooby durmiendo sobre Niko.

Scooby en sus últimos años.

Así esperaba siempre que Paty se metía a bañar,
 incluso cuando se enfermó y no podía caminar bien.


domingo, 4 de agosto de 2013

Rita y yo



Hace algunos meses – el 28 de enero - se fue uno de mis mejores amigos  y mascotas que he tenido: Rita, una hurona de color café que me acompañó a lo largo de ocho años, desde mi último año de secundaria hasta mi graduación de universidad. Me encantaba abrazarla y verla dormir; aunque siempre que yo me dormía en mi habitación, ella caminaba y hacía un desastre, como morderme las  manos, no sé con qué propósito, quizá que me despertara.


Creo que pasaba más tiempo con ella que con cualquiera, siempre en mi cuarto mientras hacía tareas, dormía, en la computadora…

Originalmente, cuando buscaba un hurón, quería que fuera niño pero en cuanto vi a “ese hurón negro y pequeño”, no me importó si era hembra o macho, así que me la traje. Mi madre se burló durante un tiempo porque estaba sin pelo.

Le agradezco todos los momentos felices que brindó y que no se enfadaba – tanto- de que la abrazara.


Hace tiempo que quiero hacerle un post y poner varias fotos de nosotras pero no sé por qué no lo había hecho. Ayer comencé por segunda vez un juego que me gusta mucho y me di cuenta que la “hada que siempre te acompaña” podía escogerla de varias y una de esas hadas es un hurón. Ya se imaginan cuál escogí. 



















lunes, 23 de julio de 2012

El Vagabasura


Hoy mientras caminaba vi bolsas de basura tiradas por la calle. A lo lejos parecía que formaban la figura de un vagabundo acostado en el pasto. Cuando me encontraba a pocos pasos del Vagabasura, empezó a hablarme. Primero era un susurro que apenas escuchaba el viento, luego  gritos que exigían mi atención. Me acerqué un poco con precaución, no fuera a pasar que me llenara de desechos alimenticios;  le pregunté insegura qué quería. Tomó aire  y comenzó a recitar un poema.  Para mi sorpresa, lo que decía el Vagabasura era el primer poema de Mario Benedetti que leí, “Utopía”. Los versos retumbaron en los recuerdos, “Sin querer me metí en una utopía y no pude salir…” Me senté junto al Vagabasura a terminar de escuchar el poema y disfrutar cada palabra, después volvería a seguir mi camino, sin pretensiones.  

martes, 15 de mayo de 2012

“Los amigos de Carlos Fuentes”



      Me acabo de enterar hace pocos minutos de la muerte de Carlos Fuentes. Sí, la verdad dolió; de los mejores escritores que he leído, un intelectual al que admiro. Todavía recuerdo cuando leí "La voluntad y la fortuna", el primer libro de este gran autor. Y también "Aura", en un día; recuerdo ese sentimiento de descubrimiento cuando supe que él se basó en "La cena" de Alfonso Reyes para escribir "Aura"; cuando leí "Chac Mool" una tarde en la Sogem; esa sensación de emoción que causa leer. 

     El último libro que adquirí de Fuentes fue "Vlad", estaba ansiosa por verlo en la FIL de ese año pero si mal no recuerdo,no  fue por problemas de salud. En este año recuerdo haber leído una entrevista que le hicieron acerca de las elecciones de este año. Aún hay muchas obras que me faltan por leer de Fuentes. Como dijo Chavela Vargas en su cuenta de Twitter :

"América esta de luto. Adiós a nuestro eterno amigo Carlos. Un abrazo con amor para Silvia."



      Aquí dejo un fragmento que escribí sobre una conferencia de Carlos Fuentes  a la que fui en el 2008:

Domingo 30 de noviembre 2008 (18:00 a 19:30).
Esta conferencia es debido al “Homenaje a Carlos Fuentes por su LXXX aniversario”, donde participó obviamente Carlos Fuentes, Gabriel Gracia Márquez, Carlos Monsiváis, Steven Boldy y Sergio Ramírez; Vicente Quirate como moderador.

Cada autor habló sobre cómo conoció a Carlos Fuentes, y naró divertidas anécdotas al respecto. El primero en hablar fue Sergio Ramírez,  seguido por Steven Boldy, Carlos Monsiváis, y por último Carlos Fuentes. Gabriel García Márquez no habló, pues Quirate dijo en su lugar: “yo escribo para no hablar".

A pesar de esperar aproximadamente una hora y recibir empujones de todas las personas por entrar al auditorio, lógicamente, como me gusta este tipo de conferencias y aún más los autores (en lo personal Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes), disfruté mucho cada palabra – y  gestos- de los autores.






lunes, 9 de abril de 2012

Yo, de niña... Parte I

     Hace poco comencé a ver algunos vídeos viejitos sobre caricaturas, que me recordaron que yo llegué a verlos. Así que a partir de ahí me surgió la idea de buscar las caricaturas que veía cuando era niña. He aquí algunos openings de ellas:

(Nótese que hay mucho anime)
Por cierto, luego subiré más.



Pokemón 


Scooby Doo


Un cachorro llamado Scooby Doo


Dinosaurios
Por cierto, yo tenía un muñeco gigante (bueno, igual no tan grande pero para una niña de unos siete años era enorme, del Nene Consentido).


Dragon Ball Z (no podía faltar)


Two Stupid dogs


Ranma 1/2


Monster Rancher


Animaniacs


Johnny Bravo


Beattlejuice


El laboratorio de Dexter



miércoles, 21 de diciembre de 2011

Registro existencial interminable I


     Desde hace poco más de dos semanas he estado pensando en mi vida, más específicamente, en los recuerdos. Hay personas que no he vuelto a ver, otras con las que convivo a diario y algunas que ni siquiera me conocen pero yo sí conozco, no siempre físicamente.

     Se me ocurrió hacer algo que me llevaría toda la vida y si no es toda la vida, mucho tiempo: escribir el nombre de todos aquellos con los que me he topado en mi vida. En cuanto se me vino esa idea a la mente, la descarté; es completamente descabellada, jamás acabaría. Y sin embargo, aquí estoy, escribiendo de ello.

     ¿Cómo me convencí de iniciar esta idea? Pues por tres acontecimientos. El primero fue que una amiga hizo hace algunas semanas una lista en la que agradecía a ciertas personas por alguna razón, yo estaba ahí. Me encantó eso. De todas maneras no me decidía. Los siguientes dos acontecimientos fueron dos sueños, en los cuales aparecían personas que hace años no veo; uno amigo de la infancia y la otra una compañera de la escuela, con quien nunca hablé mucho. El recordar a esas personas a través de sueños fue bastante agradable, todo se queda en el subconsciente.

     Pues así es como he decidido hacer la lista de todas las personas que he conocido en mi vida. Pero no sólo pondré los nombres y ya, sino que escribiré quiénes fueron y lo que me dejaron. Algo debieron dejarme ¿no? Como en la canción For Good, de Wicked:

I've heard it said
That people come into our lives for a reason
Bringing something we must learn
And we are led
To those who help us most to grow
If we let them”

     Poco a poco iré escribiendo por este mismo medio a todas esas personas.  En orden alfabético pero revuelto, es decir, es muy probable que combine personas que conocí ayer con aquellas que deje de ver hace diez años.  Quizá nunca termine y la verdad es que no me importa terminar, al contrario, me deprimiría si algún día acabara, en fin o en principio, aquí vamos… 

domingo, 18 de septiembre de 2011

Discurso de graduación

     Arreglando los papeles de mi computadora me di cuenta que tenía el discurso que compuse y dije en el acto académico cuando me gradué de  preparatoria, así que decidí subirlo. 

Honorable Presídium <- La primera vez que se lo leí a la maestra que me ayudo a corregirlo, dije y escribí "Presidio." 
Queridos Padres de Familia
Maestros
Compañeros

            Hoy  es  un  día  que  para  algunas  personas  es  un  grito  de  aleluya  o   un  suspiro  de  nostalgia,  pero  para  todos  concluye  un  capítulo  de  nuestra  vida y  da   comienzo  a uno  nuevo.  Es  un   escalón  imposible  de  evitar,  y  que  debemos  dar  para  continuar;  es  también un  triunfo  de  cada  persona, pues  hemos  logrado  uno  de  nuestros  propósitos.

        Agradecemos   a nuestros  padres,  que  nos  acompañaron a lo  largo  del  bachillerato, que nos  dieron  un cariño  irremplazable, y nos  han  apoyado  día  con  día  en  el  logro  de  nuestras  metas  e  ideales.

Al  Instituto  Nueva  Galicia,  que  nos formó en el intelecto, carácter y sentimientos; nos  vio  madurar  con  cada  amanecer,  albergó  nuestros  sueños  y   fue  donde  unimos  lazos  de  amistad.  A  la  Madre  Teresa  de  Jesús  Martínez Orozco,  que  nunca  dudó  de  nosotros  y  nos  dio  su  incondicional  apoyo  para  cumplir  nuestras  aspiraciones. 

Damos  las  gracias   a  cada  maestro  que  hemos  tenido  la  fortuna  de  conocer;  en  quienes    encontramos  una  sonrisa  amiga;  no  sólo  nos  inculcaron  conocimientos,  sino  que  fortalecieron  nuestros  valores,  impulsaron  nuestros  sueños   y   creyeron  en  nosotros  con  cada    paso  que  dimos.   No   podremos olvidar a aquellos profesores  que nos hicieron reír cuando queríamos llorar, como un fisicomatemático  que iniciaba hablando de números y terminaba hablando de su esposa (dije "vida" en el discurso); o una bióloga que a pesar  de  llegar  tarde,  siempre  nos  proporcionaba  alegría   mientras  nos  enseñaba. Recordaremos con cariño a cada maestro, a Sol,  Ivette y  especialmente a Lety, que ha permanecido por 50 años laborado en esta Institución. Estuvieron  cerca  de  nosotros,  pero  dejándonos  espacio suficiente   para  que  aprendiéramos  por nosotros  mismos  y  llegáramos  a  ser  las  personas  que  somos  ahora,  capaces  de   reflexionar,  perseverar,  y  enfrentar  las  dificultades.  Hoy  es  cuando  comprendemos  que  cada  regaño  y  cada  disputa  tiene  un  significado  más  profundo  que  una  calificación,  pues  a  través  del  tiempo  que  vivimos  juntos,  compartimos  lagrimas,  anhelos,  alegrías  y  tristezas;  cada  día  fue  una  experiencia  donde  comprendíamos  el  pasado,  gozábamos  del  presente  y  nos  preparábamos  para  el  futuro. 

Quizá,  en  el  futuro  no  recordemos  con  exactitud  todos  los  conocimientos  que  llegamos  a  adquirir,  pero  lo  que  jamás  se  olvidara,  son  las  personas  que  estuvieron y  estarán   presentes  en  nuestra  vida,  los  sentimientos  que  experimentamos  y tal  vez,   las  frustraciones  escolares.

Cada  uno de nosotros  es  importante, especial  y  diferente,  por  lo  que,  al  ver  una  foto  en  el  futuro,  reconozcamos  a  esa  persona  que  se  caracterizó  por  ser  el  más  humorístico,  el  estudioso,  el egocéntrico,  el  dormilón, el amigo, en fin;  no  somos  las  mismas  personas que cuando iniciamos el bachillerato,  hemos  cambiado  y  madurado;  debemos  mantener  un   espíritu  joven, lleno de esperanza  hacia  el  nuevo  futuro.

  que  estamos  preparados  para  desplegar  las  alas  y  volar,  seguir  creciendo  como  seres  humanos   y  luchar  por  lo  que  queremos.  El  camino  hacia  la  cima  no  será  fácil,  sin  embargo,  nunca  debemos  darnos  por  vencidos,  aunque  tropecemos  en  diversas  ocasiones y  jamás  ceder  ante  el  miedo  de  triunfar.  Somos  conscientes de nuestra dignidad de personas libres y responsables como agentes de transformación social, prolongando así la Encarnación del Verbo.

Ahora,  ha  llegado  el  momento  que   divisamos  tiempo  atrás  y  aunque  lo  sabíamos  no  pensamos  que  sería  tan  rápido,  si  apenas  ayer  nos  conocimos.   Nuestros  viaje  juntos  ha  terminado  y  cada  uno  se  encaminara  en  un  rumbo  diferente.  Debemos  recordar  que  no  es  un  adiós,  sino  un  hasta  pronto.





lunes, 22 de agosto de 2011

Creciendo con Mafalda


     La otra vez estaba en la biblioteca de la universidad, buscando algún libro interesante para leer. ¿Alguna vez han visto una tesis? Pues por fuera, son refeas, de un solo color y si son viejas, casi ni se les ve el título. Pues una tesis llamó mi atención, El cómic de Quino, Mafalda como instrumento de expresión social  por Manuel Guerrero García. (Siempre los títulos de tesis tienen la longitud del río Nilo). Ahora: Mafalda. Desde que recuerdo, me he considerado fan de esta niña, de su universo y de su creador.


     He crecido con Mafalda. A los siete años, aproximadamente, me la presentaron; en mi casa había el libro número tres, todavía recuerdo cómo era la portada: Felipe vestido de Llanero solitario en un fondo unicolor rosa o morado. Una tía me dijo claramente "no se dibujan los monitos" y a pesar de su advertencia, si pasabas las hojas, encontrabas de vez en cuando algún monito de colores.  

     Empecé a leer ese tomo, a conocer a sus personajes, interpretar las acciones... Lo habré leído tantas veces que hasta la fecha me sé de memoria cómo comienza el libro, lo que dicen y hacen ya dejó de ser de papel para convertirse en palabras e ilustraciones con voz (literalmente, en mi mente, obvio). Quizá digan que es mi tomo favorito, hecho que ahora me doy cuenta que es verdad pero en realidad no tuve contacto con más libros de Mafalda hasta casi los diez u once años, por lo que este libro era el único, una y otra y otra y otra y otra y otra vez.  Y lo mejor, no entendía del todo a qué se refería Mafalda, Manolito, Susanita... Tal vez sea porque eran palabras y un contexto histórico del que no tenía mucho conocimiento: la guerra de Vietnam, los Beatles, chinos... Y sin embargo, ahí estaba, leyendo y de vez en cuando, riéndome. Cuando no entendía algo, le preguntaba a mi tía, es decir, acudía a ella muchas veces.

     Cuando llegaron a mi casa los demás libros, gracias a mi interés en Mafalda, quedé encantada y de inmediato comencé a leerlos por orden. Descubrí cómo conoció a Miguelito, me sorprendió que iba a la playa y que luego tendría un hermanito y por supuesto, la unión de Libertad a la pandilla. Claro que me encantó aún más cuando me trajeron el libro de Mafalda Inédita, donde me situaba un poco más  en el contexto mundial de aquella época gracias al texto de abajo.

     Conforme pasaron los años continué leyendo los tomos por orden, aleatorio, de cualquier forma… Hasta he tenido un pijama de Mafalda, un peluche, una blusa, una chamarra (que todavía uso) y me han traído desde Argentina dos muñecas, una de la protagonista y otra de Susanita.

     No sé cuándo sucedió que comprendí por completo la historieta, cada palabra y expresión,      supongo que con el paso del tiempo, conforme fui creciendo.  Leo seguido este cómic y siempre que mi primo menor está presente, no deja de mirarme porque le da risa o qué sé yo verme riéndome de lo mismo una y otra y otra y otra y otra y otra vez.

     En fin, la tesis, la cual sólo me hizo recordar “Mafaldaverse” pues no me aportó muchos conocimientos nuevos, me impresionó con tres temas (por cierto, la tesis es del año 2003):

1.          Las estadísticas de una muestra de universitarios de Guadalajara que conocían a Mafalda (todos)

2.       Que trató de preguntarles a argentinos residentes en Argentina sobre la historieta y se negaban. No sé sabe la razón.

3.       Mafalda se muere aplastada por un camión de sopa (Respecto a eso, siempre creí que era un mito y después de haberlo leído en esta tesis, me dediqué a investigar y al parecer, sigue siendo un mito mexicano donde sele cambia el camión por uno del ejército, policía…).

Como conclusión: es recomiendo leer Mafalda, luego haré un post sobre ella más exclusivamente, creo que leeré de nuevo los tomos. 


Y para finalizar una imagen en manga (como buena fan) de del blo http://newcomicmetal.blogspot.com/



jueves, 5 de mayo de 2011

Diario de una narcoléptica II

Desde que estoy en preparatoria acostumbro llevar un diario de sueños, independientemente de tener narcolepsia. Casi nunca suelo tener pesadillas, son muy escazas las ocasiones en que me invaden. Por ejemplo, el año pasado creo que no tuve ninguna; de niña no recuerdo mucho haber tenido, pero cuando soñaba una… Era terrible.  

A pesar de que nunca me desperté como en las películas y libros gritando ni nada por el estilo, quedaba muy asustada, pero luego se me pasaba y volvía a dormir. En  los últimos años las pesadillas eran muy identificables gracias a que tardaba tiempo en moverme y en despertar.

Exactamente hoy, tuve una pesadilla. La verdad es que está muy boba pero me dio miedo.  Estaba en una casa obscura, no había nada de luz y tenía un aspecto siniestro. Una amiga se encontraba conmigo e íbamos a bajar por unas escaleras; a medio camino aparece un cubo de Rubik armado completamente. En menos de un segundo una de las caras cambia de color. Era obra de un fantasma,  un espíritu malvado.  Volteo al final de la escalera y no se ve nada gracias a la obscuridad. Final del sueño.

Quizá piensen cómo alguien puede asustarse con eso… Pero pasa. Tal vez lo que  más me asusto fue que me sentía inmóvil en la vida real, me costó un poco de trabajo reaccionar en que estaba en mi habitación y después, tomar el celular para escribir el sueño, sentía los dedos pesados.

Hace poco leí en un folleto y en internet que eso pasa a veces cuando entras a la fase REM, al despertar o quedarte dormido (lo de la parálisis). No sé si sea eso lo que me pasó, ¿probablemente sí? Lo que sí sé es que no fue una experiencia muy agradable.  Supongo que eso es uno más de los gajes del sueño.

Dejaré una página sobre la narcolepsia que me llamo mucho la atención: