lunes, 22 de agosto de 2011

Creciendo con Mafalda


     La otra vez estaba en la biblioteca de la universidad, buscando algún libro interesante para leer. ¿Alguna vez han visto una tesis? Pues por fuera, son refeas, de un solo color y si son viejas, casi ni se les ve el título. Pues una tesis llamó mi atención, El cómic de Quino, Mafalda como instrumento de expresión social  por Manuel Guerrero García. (Siempre los títulos de tesis tienen la longitud del río Nilo). Ahora: Mafalda. Desde que recuerdo, me he considerado fan de esta niña, de su universo y de su creador.


     He crecido con Mafalda. A los siete años, aproximadamente, me la presentaron; en mi casa había el libro número tres, todavía recuerdo cómo era la portada: Felipe vestido de Llanero solitario en un fondo unicolor rosa o morado. Una tía me dijo claramente "no se dibujan los monitos" y a pesar de su advertencia, si pasabas las hojas, encontrabas de vez en cuando algún monito de colores.  

     Empecé a leer ese tomo, a conocer a sus personajes, interpretar las acciones... Lo habré leído tantas veces que hasta la fecha me sé de memoria cómo comienza el libro, lo que dicen y hacen ya dejó de ser de papel para convertirse en palabras e ilustraciones con voz (literalmente, en mi mente, obvio). Quizá digan que es mi tomo favorito, hecho que ahora me doy cuenta que es verdad pero en realidad no tuve contacto con más libros de Mafalda hasta casi los diez u once años, por lo que este libro era el único, una y otra y otra y otra y otra y otra vez.  Y lo mejor, no entendía del todo a qué se refería Mafalda, Manolito, Susanita... Tal vez sea porque eran palabras y un contexto histórico del que no tenía mucho conocimiento: la guerra de Vietnam, los Beatles, chinos... Y sin embargo, ahí estaba, leyendo y de vez en cuando, riéndome. Cuando no entendía algo, le preguntaba a mi tía, es decir, acudía a ella muchas veces.

     Cuando llegaron a mi casa los demás libros, gracias a mi interés en Mafalda, quedé encantada y de inmediato comencé a leerlos por orden. Descubrí cómo conoció a Miguelito, me sorprendió que iba a la playa y que luego tendría un hermanito y por supuesto, la unión de Libertad a la pandilla. Claro que me encantó aún más cuando me trajeron el libro de Mafalda Inédita, donde me situaba un poco más  en el contexto mundial de aquella época gracias al texto de abajo.

     Conforme pasaron los años continué leyendo los tomos por orden, aleatorio, de cualquier forma… Hasta he tenido un pijama de Mafalda, un peluche, una blusa, una chamarra (que todavía uso) y me han traído desde Argentina dos muñecas, una de la protagonista y otra de Susanita.

     No sé cuándo sucedió que comprendí por completo la historieta, cada palabra y expresión,      supongo que con el paso del tiempo, conforme fui creciendo.  Leo seguido este cómic y siempre que mi primo menor está presente, no deja de mirarme porque le da risa o qué sé yo verme riéndome de lo mismo una y otra y otra y otra y otra y otra vez.

     En fin, la tesis, la cual sólo me hizo recordar “Mafaldaverse” pues no me aportó muchos conocimientos nuevos, me impresionó con tres temas (por cierto, la tesis es del año 2003):

1.          Las estadísticas de una muestra de universitarios de Guadalajara que conocían a Mafalda (todos)

2.       Que trató de preguntarles a argentinos residentes en Argentina sobre la historieta y se negaban. No sé sabe la razón.

3.       Mafalda se muere aplastada por un camión de sopa (Respecto a eso, siempre creí que era un mito y después de haberlo leído en esta tesis, me dediqué a investigar y al parecer, sigue siendo un mito mexicano donde sele cambia el camión por uno del ejército, policía…).

Como conclusión: es recomiendo leer Mafalda, luego haré un post sobre ella más exclusivamente, creo que leeré de nuevo los tomos. 


Y para finalizar una imagen en manga (como buena fan) de del blo http://newcomicmetal.blogspot.com/



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