martes, 5 de mayo de 2015

Después de seis años, volví a leer Harry Potter

Imagen de Internet.
     Durante los meses de febrero a mayo decidí hacer algo que ya tenía tiempo molestándome para que lo realizara: después de seis años, volví a leer Harry Potter. Comencé un día después de haber visto por millonésima vez la película Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, parte dos. Me dije "¿por qué no los comienzo a leer ahora mismo si tanto se me antojan?" Y así lo hice. 

      Tomé del librero Harry Potter y la Piedra Filosofal. Es un volumen ya viejo, de las primeras ediciones que salieron en español, ya con las hojas amarillas. Me adentré en el libro en tan poco tiempo, que lo disfruté como si volviera a tener ocho años, edad en que leí este libro. 

     En ese tiempo, lo comencé en el cuarto de mis abuelos, una tarde. Soy de esas personas que calificarían como "Harry Potter Generation". Crecí con él. A los 8 años que conocí el mundo no muggle, me emocionaba creer que podría ir a Hogwarts. 

     Después del boom de la primera película, me compré o compraron diversos artículos. Un Ron de trapo, una muñeco de acción de Hermione, mi capa (que es perfecta para la época de frío) y años después, una bufanda de Gryffindor. 

     En cuarto de primaria, un día hablamos de Harry Potter y una niña dijo que no le gustaba. Me quedé asombrada y hasta la fecha lo estaría todavía si no conociera que sus gustos no son nada parecidos con los míos. El estreno de las películas y de los libros fue durante los siguientes años.

     En 2008 se publicó en español el último libro y en 2011, la última película. Y de mis libros, todos de la primera edición en español, ya tienen las hojas descoloridas, algunas sueltas y el cuarto volumen ni se diga, ya hasta se rompió la tapa. 

     Los últimos estrenos a los que asistí fue con la capa o la bufanda, el día de la premier, a la medianoche. Dos amigas igual de pottermaniacas que yo fueron conmigo en Las Reliquias de la Muerte Parte 2. En Centro Magno cientos de jóvenes estaban vestidos como nosotras.

      Quizá para aquellos que no crecieron con Harry no les emocione el mundo mágico. Pero la verdad es que no hubiera leído a J.K. Rowling, a quien consideró mi autora favorita, probablemente no me gustaría leer ni sería la persona que soy ahora (suponiendo que sé con exactitud quién soy). 

      Desde los 8 a los 18 años estuve leyendo esta historia, las películas y esperando nuevas noticias de J.K. Es decir, mi infancia y juventud estuve dentro de este mundo. Después, seguí con diferentes autores, desde best sellers internacionales hasta literatura mexicana, como Carlos Fuentes. 

     Ahora que volví a leer a Harry, pude analizar la literatura, el mundo y ver los cambios en la trama que maneja la autora. Cuando concluí los libros, sentí un vacío, como si hiciera falta esa historia que había acabado nuevamente.

 Probablemente en algunos años más lea de nuevo la historia del niño que sobrevivió y descubra algo nuevo. Nunca seré lo demasiado vieja para leer nuevamente a Harry Potter. Nadie es demasiado adulto para no creer en la magia.

martes, 16 de septiembre de 2014

Todas las estrellas


     Todas las estrellas en tus ojos. La que hay en tu mirada y palpita hasta explotar y volver a renacer cada segundo, cada vez más grande. Un colibrí que canta en una ventana, que vuela a lo más alto, junto al sol. El sol camina, te ve y sonríe dentro de tu alma. Palabras que ya son de colores y sabores que huelen como las flores. Mes de la primavera todos los días. Girasoles brillando en el cuerpo. No más calles en silencio, obscuras y con bocas que ríen al caminar. Crisantemos danzando. Canciones de amor que se enamoran de los versos. Nieve que cae al cielo y ríos que regresan a las nubes. Besos desnudos. Una oruga que vuela sin alas. Lluvia y luna rojiza. Un universo con flores para acariciar tus labios. Mira abajo y ve el crecimiento de los árboles. Astros en la palma de la mano.  Todas las estrellas en tus ojos. 


domingo, 7 de septiembre de 2014

Me hice adicta a House of Cards

     Un amigo me dijo en varias ocasiones lo buena que está la serie de House of Cards. Me daban muchas ganas de verla, pero por hacer otras cosas, como ver Star Trek, no le había dado importancia. 

     Comencé a verla un día que me puse a hacer ejercicio. Y ya no la solté. Como algunas personas se habrán dado cuenta, me encanta hacer impresiones de pantalla de lo que más me gusta. Aquí algunas imágenes, especialmente de frases que me encantaron (y Frank Underwood).

     Si no han visto la serie, se las recomiendo, es muy adictiva. 









































lunes, 14 de octubre de 2013

Scooby y la familia

Sobre una maceta de mi mamá.
El pasado 18 de septiembre se fue uno de los mejores amigos en cuatro patas que he tenido, y no solamente yo, también de mi familia, especialmente de mi madre, que en los últimos días no lo bajaba de “pinche perro” porque según ella no la dejaba dormir pero cuando se enfermó, fue a media noche a un hospital para que le pusieran suero porque ella no tenía ni idea de cómo hacerlo.


Scooby tenía trece años y medio, era un perro salchicha color negro, flojo, comía todo lo que había y a veces medio gruñón. En una ocasión, cuando mi primo tenía tres años, agarró un popote y se lo metió en la oreja para soplarle al perro…cuando estaba dormido. Ya se imaginarán que despertó alarmado y le dio una buena mordida; todavía tiene el recuerdo en la ceja, pero aprendió a no molestar de esa forma a alguien cuando duerme.

Trajeron a Scooby cuando yo tenía alrededor de nueve años, así que pasé parte de mi infancia y adolescencia con él. Me acostumbre a que cuando venía a dormir conmigo lo abrazaba como muñeco de peluche… Supongo que por esa razón dejó de dormir en verano conmigo.

Cuando él tenía once años, más o menos, lo atropelló una camioneta, me contaron. Y en lugar de lastimarse, parece que sólo lo golpeó muy fuerte y salió como dos metros volando, por lo que huyó corriendo a la casa lo más que pudo. Por lo menos ya tuvo más cuidado al cruzar las calles.

Tuvo algunas enfermedades a lo largo de su vida, como los humanos nos enfermamos. En el último año le salieron tumores pero andaba como en su juventud, de un lado a otro, molestando, ladrando y lo que más hacía: dormir. Pero en menos de una semana enflacó y se enfermó del hígado, que ya lo tenía dañado, dijo el veterinario.


Siempre que alguien dormía, él estaba ahí. Cuando había comida, él estaba ahí, ladrando. Pero más que nada siempre estuvo para abrazarlo y que te animara el día.


Mi primo, Scooby y yo.

Paty y Scooby hace como uno o dos años.

Paty y Scooby, hace muchos años.

Paty y Scooby, una foto algo vieja.

Scooby y yo en mi bici, como a los nueve años.

Eduardo, ¿Raiza?, Richy, Scooby y yo, un 15 de septiembre.

Scooby durmiendo sobre Niko.

Scooby en sus últimos años.

Así esperaba siempre que Paty se metía a bañar,
 incluso cuando se enfermó y no podía caminar bien.