lunes, 8 de mayo de 2017

¿Para qué enamorarse?

El Castillo en el Cielo.
      ¿De qué sirve enamorarse? Es darle el poder a otra persona para destruirte. Piensas que eres invencible, pero con un movimiento el barco puede hundirse. Tocas y sientes al otro. Ves el universo en sus ojos, crees que siempre será felicidad. Es entregar las herramientas para deshacer, para obstaculizar, para que te aplasten.

     Un día te sientes rey del cielo y al siguiente no. Encajan unas pinzas, te desangran y no hay nadie más para cerrar la herida.

      Enamorarse es sufrir sin razón. Es llorar, querer huir, maldecir. Todos los humanos siempre buscan enamorarse, desear a alguien como a ningún otro, sentirse como el acero. El amor no es sencillo. Ni fácil.

     ¿De qué sirve enamorarse? Tal vez así nos sentimos menos solos en este viaje. O que no hemos desperdiciado nuestra vida. Que nadie nos puede hacer daño. Que hay alguien que puede hacernos sonreír con sólo mirarnos.


     Si alguien lo sabe, que me diga: ¿para qué enamorarse?

viernes, 5 de mayo de 2017

24 horas

     Si te tuviera un día más, me quedaría contigo las 24 horas. Me sentaría a tu lado y te daría de comer un pastel de chocolate, una nieve de napolitano, un flan y unos tacos. Pondría cumbias y música alegre para que bailaras, sentada en la cama, como solías hacerlo.

     Me quedaría mirándote y nos tomaríamos fotos, aunque nunca llegaste a ver alguna de todas las veces que te fotografiaron.

     Repetiría una y otra vez todas las canciones que te gustan: de Selena, de la Sonora Dinamita, de Cri Cri, de Cepillin, del “Oso” y los villancicos navideños. Te cantaría todo el día, porque nunca me decías que no querías escucharme.

     Te daría la muñeca verde que tanto te gusta, la que siempre te alegraba cuando sonaba. Y después cantaría la misma canción hasta que te rías.

     Pondría sonidos de animales de granja. O trataría de arreglar el juego musical de las estrellas, que dejó de servir hace años. Incluso te daría los enfadosos cubos que aventabas para después recogerlos y que se repitiera el mismo proceso.

     Si estuvieras un día más conmigo, dejaría que me dieras besos en la cabeza como siempre lo hacías. Y aunque me empujaras, te abrazaría una vez más.

jueves, 4 de mayo de 2017

Un día


A veces pasa que, un día, te das cuenta del color del cielo
Te fijas que no está nublado
Que no es gris
Ni amarillo
O rojo
Es de color azul.

Un día despiertas 
Tu corazón late como adolescente
Olvidas los rencores
Los odios a tus amores pasados
La felicidad añeja muere
Y surge de una semilla una nueva.

Te ves en el espejo un día
Sonríes 
Miras la tierra que has dejado
Los corazones rotos
Te quitas la ropa
Ves el verdadero color del cielo. 

martes, 2 de mayo de 2017

Quiero que alguien me vuelva loca

Foto de Lara Jade.
11/03/17


Quiero que alguien me vuelva loca. Que le vea y me quite la respiración, que me suden las manos y se me trabe la voz. Que me mire y no piense en nadie ni en nada más. Que le sueñe y le desee hasta las pestañas. Quiero a alguien que me haga olvidar el dolor añejo. Alguien que con sólo escucharle sea capaz de oír a todos y a nadie. Que pueda entender todas las canciones y me quite el miedo. Que con pensarle pueda sentirle y sonreír. Quiero que alguien me vuelva loca, que me haga querer amarle. 

sábado, 15 de abril de 2017

Soy de esas mujeres que nunca habría querido ser de niña

Teen Queen, Saudek.
     13/09/16

     Soy una egoísta. Soy débil. Soy mezquina. Me gusta ver pornografía y llorar por las noches. Soy de esas mujeres que se ponen histéricas e inventan historias donde no hay nada. Soy de esas mujeres que lloran después del orgasmo. Veo películas hasta tarde y me desvelo en los videojuegos. Me siento más limpia del alma después de bañarme y le temo a las cucarachas. Mi consejo para la tristeza es llorar, masturbarse y dormir. Tengo una playlist para los días de tristeza y otra para los días soleados. Soy de esas mujeres que son egoístas, que piensan en sí mismas. Soy adicta a hacer todo mal. Me gusta leer y me cagan los pseudo intelectuales. Soy de esas mujeres que aman y que desean. Soy de esas mujeres que nunca habría querido ser de niña.

martes, 11 de abril de 2017

No hay nada

Tim Walker.
     La felicidad es y siempre será una ilusión. Las personas son una mentira. Las promesas son agua. Es  una triste canción que se ilumina cuando alguien recuerda el estribillo. Alguien que lo canta una y otra vez hasta que la música para. Un día todo termina y se esfuma. Las personas se consumen como un cigarro. Y los momentos también. Y la vida. Al final de la página nadie recuerda el nombre del protagonista. Los besos son un arma de doble filo, pero las lágrimas son más peligrosas. Las personas mienten cada día, desde que amanece hasta que anochece. Lastiman y son heridas de las que nacen flores o gusanos.

     Si no existe la felicidad, ¿existe el amor? Lo que hay es tristeza y luego no hay nada. Cada cabello termina por desvanecerse. Son miles de libros empolvados. Páginas que se vuelven amarillas. El silencio es lo que perdura.  Las ilusiones viven un tiempo en uno y luego se esfuman. Hacen visitas a los corazones, pero un día dejarán de volver. Todos se van.


     La felicidad es una ilusión. No hay nadie. No hay nada. 

martes, 5 de mayo de 2015

Después de seis años, volví a leer Harry Potter

Imagen de Internet.
     Durante los meses de febrero a mayo decidí hacer algo que ya tenía tiempo molestándome para que lo realizara: después de seis años, volví a leer Harry Potter. Comencé un día después de haber visto por millonésima vez la película Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, parte dos. Me dije "¿por qué no los comienzo a leer ahora mismo si tanto se me antojan?" Y así lo hice. 

      Tomé del librero Harry Potter y la Piedra Filosofal. Es un volumen ya viejo, de las primeras ediciones que salieron en español, ya con las hojas amarillas. Me adentré en el libro en tan poco tiempo, que lo disfruté como si volviera a tener ocho años, edad en que leí este libro. 

     En ese tiempo, lo comencé en el cuarto de mis abuelos, una tarde. Soy de esas personas que calificarían como "Harry Potter Generation". Crecí con él. A los 8 años que conocí el mundo no muggle, me emocionaba creer que podría ir a Hogwarts. 

     Después del boom de la primera película, me compré o compraron diversos artículos. Un Ron de trapo, una muñeco de acción de Hermione, mi capa (que es perfecta para la época de frío) y años después, una bufanda de Gryffindor. 

     En cuarto de primaria, un día hablamos de Harry Potter y una niña dijo que no le gustaba. Me quedé asombrada y hasta la fecha lo estaría todavía si no conociera que sus gustos no son nada parecidos con los míos. El estreno de las películas y de los libros fue durante los siguientes años.

     En 2008 se publicó en español el último libro y en 2011, la última película. Y de mis libros, todos de la primera edición en español, ya tienen las hojas descoloridas, algunas sueltas y el cuarto volumen ni se diga, ya hasta se rompió la tapa. 

     Los últimos estrenos a los que asistí fue con la capa o la bufanda, el día de la premier, a la medianoche. Dos amigas igual de pottermaniacas que yo fueron conmigo en Las Reliquias de la Muerte Parte 2. En Centro Magno cientos de jóvenes estaban vestidos como nosotras.

      Quizá para aquellos que no crecieron con Harry no les emocione el mundo mágico. Pero la verdad es que no hubiera leído a J.K. Rowling, a quien consideró mi autora favorita, probablemente no me gustaría leer ni sería la persona que soy ahora (suponiendo que sé con exactitud quién soy). 

      Desde los 8 a los 18 años estuve leyendo esta historia, las películas y esperando nuevas noticias de J.K. Es decir, mi infancia y juventud estuve dentro de este mundo. Después, seguí con diferentes autores, desde best sellers internacionales hasta literatura mexicana, como Carlos Fuentes. 

     Ahora que volví a leer a Harry, pude analizar la literatura, el mundo y ver los cambios en la trama que maneja la autora. Cuando concluí los libros, sentí un vacío, como si hiciera falta esa historia que había acabado nuevamente.

 Probablemente en algunos años más lea de nuevo la historia del niño que sobrevivió y descubra algo nuevo. Nunca seré lo demasiado vieja para leer nuevamente a Harry Potter. Nadie es demasiado adulto para no creer en la magia.